A un rey...
Rey nazarí,
orgullosas serán las fontanas
cuando en la noche contemplen su rostro
en el pasear meditabundo y placentero
que procuran las calles empedradas
de aquella ciudad ancestral.
Acariciarán,
sus pestañas como pétalos el agua,
y los dioses de las estrellas
serán complacidos con semejante regalo,
el tacto,
de su mirada profunda
en el firmamento
del espejo al que se asoma.
Angela S.M.

