El Estanque
Aquella noche celebraban una fiesta en la mansión Rouault. Tras el postre, cuando los caballeros se disponían para ir a la otra sala, salí a recorrer los jardines.
Paseando, extasiada con el perfume de las mimosas, recordé las miradas lascivas del anfitrión durante la cena e inmersa en estos pensamientos no creí alejarme tanto. Cuando quise volver, ¡la mansión me parecía tan lejana! Cuanto más andaba, más se alejaba... Aturdida, me dejé caer en la hierba abandonándome al sueño.
Al despertar, me encontraba al lado de la mansión. El señor Rouault parecía esperarme y tomándome de la mano me invitó a reunirnos con los demás. Al llegar al pequeño estanque de nenúfares quise tocar el agua, descubriendo en el fondo: cabellos, ojos, carnes y vestiduras... palidecí como la estatua central, viendo reflejado detrás de mi, al señor Rouault con apariencia de macho cabrío levantar su espada para convertirme en otra nueva Ofelia.
Angela S.M.




odys dijo
Joder con el macho cabrío, menuda bestia parda...
19 Mayo 2010 | 11:47 AM