A Rafael Alberti
Calmado mar que llace
en la tierra de palomas...
de barcos pesqueros
y merineros que reman.
Cenizas serenas
arrojadas a ese mar.
Un puerto.
Y olas que acarician las cenizas.
¡Oh! Gaviota... gaviota...
que cede su vuelo a aquèl...
sì, el que escribìa versos.
Rafael, el poeta de los puertos.
Y las olas...
y el mar...
Cenizas llacen ya en su fondo
sin su alma.
Esta corre vagando entre la espuma
disfrutando una nueva niñez
en el mar...
su mar de vida eterna...
su mar de calladas huellas.
28-10-99
Angela S.M
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