Curvas
Es grata la sensación que inunda los cuerpos después de cierta disyuntiva distendida cuando estando en pareja, al filo de la discusión puede más la pasión, el deseo... y en lugar de dar comienzo al insulto se abandona a las caricias, al desgaste de los cuerpos, a los besos. La agresividad negativa se convierte en violencia deseada, en una lucha de poder sobre el dominio erótico del otro. Aparece el ansia de llegar a la piel y desproveer al cuerpo de todas las telas que lo recubren... de dar paso al instinto y dejar que fluya la energía del chacra más básico: Muladhara, permitiendo que las sensaciones a través de los sentidos inunden a uno y lo envuelvan en esa atmósfera especial con el otro, sintiendo el hormigueo y los escalofríos propios de las humedades y de los roces.
Es grato dejar paso al simbolismo erótico de los cabellos sobre la espalda, sobre los senos ; de las unas pintadas de los pies, de las cremas y los aceites, de las velas, de los cojines, de las sandalias de tacones imposibles y de las sedas, de las cuerdas...
Los movimientos cadenciosos, el ritmo y los vapores húmedos, los susurros, el lóbulo de la oreja y el camino desde esta hasta la base de la espalda.... O a lo largo del costado hacia los pliegues descubiertos. La epidermis hipersensible al tacto; las yemas de los dedos recibiendo toda la información del otro, cada curva, cada rincón, cada reacción que desencadena. Atentos todos los sentidos, bajo la piel, todas las terminaciones nerviosas alerta, recibiendo los códigos exactos para aproximarse poco a poco al placer del Kundalini.









argivo dijo
Placer de placeres, la piel abriendo los poros a la semiótica de los palpos, la caricia, el roce. UN abrazo. Argivo
13 Junio 2010 | 07:28 PM