Ni falta que me haces...
Ave de rapiña,
pilastra falsa que derrumbó mi estancia,
de nuevo sagaz,
simulando la inocencia que te falta
vuelves, no se a qué.
Vuelves y me quedo aullando en la penumbra.
Me molestas simple
y no te dejo agazaparte siniestro
pues ya te conozco.
Insensato,
no intentes averiguar qué nubes me hablan,
absolutamente
ninguna murmura siquiera tu nombre.
Despiértate y vete,
olvida el milagro con que tropezaste
y alza tu vuelo,
sin que el batir de tus alas miserables
levanten el polvo
en que se ha convertido tu memoria.
Ángela S.M.





argivo dijo
Es el poema de los sentimientos atravesados, del despecho. La rabia hecha p0alabra directa, sent8imiento herido. JUN abrazo. Argivo
11 Febrero 2011 | 03:31 AM