Si fuera el viento…
Hay momentos en que las palabras me abandonan quejándose, discutiéndome estupideces, volviendo para marcharse de nuevo, lejanas, y abandonarme luego silenciosas. Entonces me quedo esperpéntica, envuelta hacia mí, descolorida y horadada.
Como un acantilado, soporto las olas que me envisten constantes. A veces me sorprenden con la fuerza con que intentan destruirme; y otras, parecen acariciarme los pies...
Ni cal ni arena. Son sal y fango.
Vuelven los vocablos. Son gaviotas que graznan inquisidoras, llamando a mis dedos fútiles mientras intento empezar de nuevo la melodía, la cadencia sibilina de este caminar obstruido.
Y ahora, gritan reciamente en silencio, las nubes que van a transportarme gota a gota, hacia el lago oscuro de donde mis huesos, en verdad, nunca salieron.
Ángela S.M.




argivo dijo
Se nota la herida en este texto poético. Supura dolor...Un abrazo. Argivo
11 Febrero 2011 | 03:39 AM