Piélago
Horadan mi rostro quemado por el sol
en una tarde de primavera…
¡Muerte al mes de mayo!
Me dijeron al caso… otro de estos días.
Y me escuecen en los labios y en las comisuras,
intermitentemente.
Redescubiertas bajo la barbilla,
resuenan en un estruendo armonioso
justo al lado de mis pies,
o empapan el vaquero,
se cuelan por las teclas…
Nunca lo conseguiré.
Me lo dicen los vacíos y las gotas últimas.
Me lo dicen los vacíos.
Me lo dicen los vacíos entonando
una música tendida y clara.
Recorren mis piélagos este mediodía infausto,
por detrás de las mañanas que fueron montañas
y ahora son llanura infranqueable.
Ya no hay más, esto es todo. Me digo.
Arrinconada en mi círculo comprendo
que no volverán las estrellas de neutrones,
ni espacios futuristas que compartir en silencio.
Y ahora me quedan esos vacíos que un día leí…
Y que ahora, son míos.
Ángela S.M.





fenicia dijo
Un beso!!
Feni
8 Mayo 2011 | 09:17 PM