Transit
Hoy ha ocurrido que el pasado de repente me ha saltado a la cara con una imagen. La visión de una escena en el teatro, que creí me distraería de las preocupaciones cotidianas, ha llegado y me ha mostrado desde fuera aquello que ya viví desde dentro.
Ilusiones que se ponen en un proyecto, metas que una quiere conseguir, el pensamiento de un futuro feliz acompañada por un sentimiento agradable. Eso solo fue el principio, igual que la actriz alemana vestida de blanco mientras recitaba en voz alta todas esas cosas que quería hacer, que quería experimentar; pero una pensaba en todas esas cosas, en todos esos proyectos sin darse cuenta de que una venda le estaba pegando las alas al cuerpo, enroscándose como una serpiente sigilosa que pretende atrapar a su presa sin que ésta se percate de ello, hasta cerrarle los ojos y esconderla detrás de un ego. Coartada y sin voz ni voto, confinada cual momia en su sarcófago, olvidada y de adorno, sometida, encerrada, sin aire ni palabra; el corazón abierto y callada, dormida, resignada, el oído despierto y la lengua trabada, cargando el peso de las palabras mudas a la espera de una palmada en la espalda, donde se carga el peso de una madre, de una amiga, de una amante, de una dama, de un apoyo, una almohada, de un sustento falto de ánimos por estar varada, escuchando la melodía alegre de otra garganta, que supones tu mitad, pero esa mitad en vida te mata.
Y así he podido saber, la fuerza interna que tu
ve recluyendo aquellas todas emociones, que han aflorado para decirme que el amor está olvidado, pero el dolor del abandono y el vacío supremo aún no está superado.
Ángela S.M.



argivo dijo
Siempre queda la herida abierta, como la hiedra, que se cuela en las junturas de las piedras que arman la casa. UN beso. Argivo
30 Diciembre 2011 | 05:21 PM