Oda al Kraken
¡Oh! Kraken, ven a mí
yo tu señor te libero aquesta presión que siento
yo, tu señor, me escueces.
Entre pino y pino te siento,
Entre esquina y coche te veo, inhóspito y sucio.
Pero no te temo.
¡Oh Kraken del infierno!
Solo si te escondes largamente
dentro del agujero.
Son tus perfúmenes el trabajo
de los patos y las flores
que matas lánguidamente si apareces,
largo y fétido en estructura
amenazador y terrorífico en esencia.
¡Oh! ¡Kraken que me partes en dos!
Alguna lágrima me asalta si te divides,
rezo y me santifico si con furia apareces.
Y a veces te repudio y te grito:
¡Vade retro!
Si vienes a mis aposentos entre dolores,
entre líquidos mundanos
o con tus amigas,
aquellas esencias igualmente escondidas;
diabólicos vapores...
¡Oh Kraken subyacente!
Cuando me llames seré complaciente,
sin obstrucciones, mi amigo;
con durezas, te disipo.
Igualmente, discrimino tu hedor.
¡Dame la paz tras tu temblor!
al cruzar las puertas del inframundo
y no dejes huellas de tu estancia
en mis lugares;
como a veces, antes de sumergirte
en las aguas...
¡Oh! ¡Kraken!
no arañes las paredes blancas,
sabes que te destruiré completamente
con mi cerdamen y mis plegarias.
Ángela SM - Mario GH





fenicia dijo
ESTUPENDO!!!
Besos
22 Noviembre 2011 | 06:22 PM